Propiedad Intelectual

Ya todos y todas conocemos el caso de la “Miel Gibson”, un emprendimiento chileno que utilizó una imagen indebidamente.

Al parecer, a los abogados gringos no les importó mucho el nombre, pero les causó mucha molestia que nuestra compatriota usó la imagen del veterano y casi olvidado señor Gibson.

Una anécdota tragicómica que nos deja algunas enseñanzas.

Nosotros como agencia hemos sido testigos de muchos clientes que, al no tener fotos propias de sus productos o servicios, nos sugieren “googlear” aquella fotito que falta para poder terminar el trabajo a tiempo. Siendo que nuestra recomendación siempre ha sido “el cliente debe proporcionar las imágenes…” Y no por un asunto antojadizo, sino que, justamente para evitar este tipo de inconvenientes.

La ley chilena es muy clara al respecto: “El Derecho a la propia imagen es un atributo de la personalidad por lo que es inherente a toda persona”. Además señala que “la falta de consagración textual del derecho a la propia imagen con resguardo constitucional no implica su indefensión, esta deviene del derecho a la privacidad y si una persona publica su foto en internet no implica renuncia de la disponibilidad de la misma por su titular.”

Aunque a nosotros, los comunes y corrientes nos cuesta entender la justicia chilena y sus términos y lenguaje rebuscados, esto, creo que significa que yo no puedo usar la imagen de otra persona para mi beneficio. Y al parecer es una cuestión internacional, así lo deja claro el señor Gibson y sus abogados.

Entonces; primera lección; usamos imágenes propias.

De todos modos en internet existen muchos sitios que ofrecen fotos gratis libres de derechos y restricciones, pero que no siempre satisfacen las necesidades que tenemos al momento de expresar o mostrar nuestro emprendimiento.

Evitemos malos ratos, estamos expuestos a multas económicas, a gastar plata en abogados que nos defiendan, segunda lección.

Podemos montar nuestro propio estudio fotográfico casero, buena iluminación, un fondo de color neutro, un lindo paisaje, la cámara del celular configurada correctamente en cuanto a resolución y calidad porque puede funcionar en modo automático sin problemas, y si necesitamos un rostro o personajes, conversemos con ellos y pidamos una autorización o consentimiento por escrito, incluso podemos contratar gente del modelaje si contamos con recursos económicos, otra lección.

Lo mejor de todo esto es que podemos llegar a un nivel de originalidad indescriptible al utilizar fotos propias, así dejamos de lado estereotipos y rostros famosos ya casi olvidados, pero la lección más importante es que aprendimos que la decadencia humana y la desesperación por “agarrar algo” también existe en las más altas esferas de la sociedad, otra empresaria se apuró a inscribir la marca como propia en el Instituto Nacional de Propiedad Intelectual (Inapi) bajo el nombre de “Miel de Ulmo Gibson Chile”, poniendo en riesgo el negocio de nuestra emprendedora.

Entonces, ya sabemos que las fotos de rostros y personas sin su consentimiento están prohibidas, sabemos que a los famosos, sin tener ningún tipo de necesidad aparente, les encanta huevear a la gente trabajadora que vive en el tercer mundo y sabemos que cualquier idea que tengamos para nuestro emprendimiento debemos registrarla inmediatamente en el INAPI, siempre habrá alguien mal intencionada que nos va a perjudicar aprovechándose de nuestra confianza y de nuestra creatividad, última lección.

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